Armar un servidor propio parece innecesario desde afuera, pero desde adentro es una fuente constante de aprendizaje y fricción. En este post, recorro mi transición desde los servicios de nube tradicionales y las limitaciones de Windows Server hacia un entorno propio basado en Debian. Te cuento cómo gestioné el hardware, la seguridad frente a ataques y la red con IP dinámica, no para competir con los gigantes de la industria, sino para entender—a baja escala—cómo funcionan realmente los centros de datos.
Un poco sobre mí
Reflexiones y proyectos personales relacionados con el desarrollo web y la programación en general.